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miércoles, 17 de enero de 2018

Carta para mi hija: Primer día de clases.


Hola, hija, ¿cómo estás?
Seguro que con mucho calor allá en Panamá. Yo, extrañándote mucho, muchísimo. Recuerda que tú eres la luna que ilumina mi camino y cada noche alzo la vista para buscarte. 

Estamos a 2860 kilómetros de distancia, de acuerdo a Google. Aún así, te siento cerca. 
Pero no estamos para hablar de mí sino de ti. Hoy fue un día muy importante en tu vida, aunque tal vez aún no te des cuenta de ello.
Ayer le mandé un mensaje a tu mamá diciéndole que la haría llorar, mostrándole cuánto te extraña tu nana Ángeles. Pero tu mamá me respondió diciéndome que ella me haría llorar más a mí. Me mandó esa foto que ves hasta arriba. Tu uniforme. Y cerró diciendo que hoy sería tu primer día de clases. No sólo en Panamá sino también en toda tu vida. 
Claro que lloré, sí suena muy cursi pero... ja. Creces rápido. 
Yo no me acuerdo de mi primer día de clases. Recuerdo que no fui a pre escolar, pero sí a Jardín de Niños, que según yo no es lo mismo. Mi kinder se llamaba Federico Froebel y está (o estaba) en Mexicali, donde vivía de pequeño. Recuerdo, entre algunas cosas, que tenía canchas de basquetbol, con canastas chaparritas, je. Yo no jugaba en "Pericos" que era el equipo de la escuela pero pues ya sabes que yo soy maleta para todo eso de los deportes. Esperemos que tú seas como mamá y sí le des duro a eso de las actividades físicas. 

Ya vi fotos de hoy, y me comentan que te portaste bastante bien. Te ves divina con tu uniforme, pareces amiga de Diego el de Go Diego. Una exploradora. Me hubiera encantado estar ahí pero pues de momento me es muy complicado. Han sido días bien difíciles por acá, pero ya ando buscando un trabajo fijo para poder ir a verte lo más pronto que se pueda. Y si no se puede pronto, pues el día que tenga que ser.
Necesito verte, acariciar tu carita y preguntarte, como siempre, quién es la niña más bonita del universo. 
Me voy a deshacer cuando me veas y me digas "Hola, papi". Ahora bien, no creas que no me da gusto cuando me mandas mensajes de voz o hacemos llamadas de WhatsApp. Si vieras cómo me pongo. A veces tengo que colgar pues porque no quiero que me escuches "mal". Seguro no lo recuerdas pero las últimas palabras que me dijiste en persona fueron "¿por qué estás llorando?"
Lloro porque me gustaría que las cosas hubieran sido de otra manera. No es culpa tuya en absoluto, ni de mamá. Soy yo, pero tengo que rectificar muchos errores. 
Mientras tanto, quiero que sepas que desde acá te apoyo en todo lo que hagas. Necesitas echarle muchas ganas a la escuela, eres muy inteligente, con menos de 3 años te sabes todas las letras, los números, en inglés, en español. Allá tendrás educación bilingüe y seguramente podremos platicar en inglés. Y seguramente te diré "I love you, Ren". Y tenlo por seguro, así será toda la vida. 

Bienvenida seas a tu vida escolar, hija hermosa. 
¿Un poco de rock? Un poco de rock.