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viernes, 27 de enero de 2017

¡Mis discos!


No sabía cómo titular el post. Sí sabía que esa iba a ser la imagen que utilizaría.
Muchas personas me han preguntado por qué estoy vendiendo mis discos así que le pongo ese título para agregar más drama al asunto (como si lo necesitara).

En sí los estoy vendiendo por una razón muy lógica: necesito el dinero. ¿Por qué? Porque, como algunos de ustedes sabrán, yo trabajo con clientes por mi parte y pues digamos que últimamente no me ha ido tan bien como esperaba. Existe un punto de equilibrio en mis gastos y estoy por abajo de él, pero además, yo contaba con cierta cantidad de dinero para diciembre y pues, no llegó. Ja.

¿Me duele desprenderme de ellos? Claro. Aunque a decir verdad, muchos no los escuchaba tanto o en absoluto. Aún quedan muchísimas cosas en la colección y pues ese es mi consuelo. Dicen las tías que los bienes son para remediar los males y pues... eso.

Espero que la cosa mejore y que sea pronto. Estoy en una de las peores situaciones de mi vida en casi todos los aspectos pero pues sigo vivo. Y esa escuincla respondona de las coletitas me necesita.
Ahora bien, hay algo más que me tiene muy nervioso. Muy, pero muy pocas personas lo deben saber, y a lo largo de estas semanas veremos qué sucede. Es algo que cambiaría mi vida y que me pondría en una encrucijada muy complicada. La verdad es que no tengo la menor idea de qué es lo que pueda hacer si sucede.

Si lo saben, bien, si no, también. La mamá de Ren y yo llevamos más de un año separados pero hemos podido mantener una relación lo suficientemente madura para que no le afecte a nuestra hija. Ella no tiene la culpa de nuestras diferencias. Y ambos estamos conscientes que tenemos que dar todo para que ella esté bien.

Ren es mi motor. Prácticamente el único motivo por el que sigo en movimiento. Bueno, también la mugrosa de Grrrreta y sus ya 10 años de edad.


Ahí están las razones para seguir vivo, aunque sería muy fácil desaparecer y punto.

Debe llegar el punto en el que las cosas estén bien. De hecho, alguien me decía "todo va a estar bien". Sí, claro, esa es la idea, pero no le puedo decir a mi hija "Todo va a estar bien" si no tiene pañales o qué comer.

De una u otra forma saldré de esta. Lo sé, porque he salido de peores.
Es curioso, he leído burlas por ahí o por allá sobre los discos. Personas que tal vez ya olvidaron como en secreto me pidieron prestado para pagar su renta, ja. Las cosas las tomas de quien vienen, ¿no?

En fin.
Sólo antes de terminar con mi dramita, les recomiendo algo: en pedos testamentarios,  asegúrense que todo esté en orden y muy claro. Se van a evitar muchos problemas.

PD: En general este post es para que algunas personas entiendan qué está pasando conmigo. Repito: Espero estar bien, y espero que eso sea pronto. De preocupación nadie se muere.